Esteban y Laureano, el sofoque del alcalde Abel Martínez

Abel Martínez Durán, alcalde de Santiago de los Caballeros. Foto: dajabondigital.com Abel Martínez Durán, alcalde de Santiago de los Caballeros. Foto: dajabondigital.com

Intentar ocultar la verdad, ha sido una práctica fallida de los que ejercen el Poder a través de la historia. La misión del periodista o comunicador, es hurgar la realidad y darla a conocer a todos los interesados, cuando esto es así, los poderosos tiemblan.

Esta es la razón por la que el presidente Hipólito Mejía, en su momento, mandó a apresar al periodista, Marino Zapete. El Dr. Joaquín Balaguer, era más implacable, en su régimen fue asesinado Orlando Martínez, y luego dejó su página en blanco.
En efecto, este patético rito parece ser el gozo del alcalde de Santiago de los Caballeros, el Lic. Abel Martínez Durán. El periodista Pablito Aguilera fue una de las primeras víctimas del alcalde. El investigador y productor de televisión Esteban Rosario, del programa “Detrás de la noticia” pasa las de Caín con Abel, el ¡todo poderoso!
El reportero Máximo Laureano, del diario digital acento.com.do, la pasó mucho peor, fue golpeado y apresado ilegalmente, una oficina del ayuntamiento, se transformó en su cárcel.
Al ser juramentado como alcalde de la ciudad, el Lic. Abel Martínez Durán, desplegó todo un aparataje de seguridad bulliciosa y de mal gusto. La parafernalia puso en evidencia lo que ya se sabía, “este es un síndico que se va a ir en bulto”, repetían las voces de la calle.
Entre otras cosas, Martínez Durán, adquirió 200 pistolas e igual número de uniformes, incluyendo las botas, con ello armó los integrantes del cuerpo de policías municipales. Además, compró una flotilla de carros y otra de motocicletas, los vehículos fueron entregados a la uniformada municipal para su movilidad. La remodelación de su oficina personal, es otra de las inversiones de Martínez, ¿De dónde salieron los recursos, de sus bolsillos o del erario municipal? Nadie lo sabe.
-- Todo esto se compró antes de que Abel Martínez asumiera la dirección del ayuntamiento. Por tanto, las compras se hicieron sin la aprobación del Concejo Edilicio, como manda la Ley --, aseguró Esteban Rosario.
Que el alcalde Abel Martínez, compre equipos para la institución edilicia es bueno. Lo malo es, que las compras se hagan al margen de la ley, y sin la transparencia de rigor. La Ley de libre acceso a la información pública es clara en su mandato. Todo el que maneja fondos públicos, está obligado a entregar la información que requieran los ciudadanos sobre el uso de esos fondos. Los postulados de la Ley 200-04, son reconfirmados por la Ley 176-07, de los ayuntamientos y el Distrito Nacional.
Luego de las denuncia hechas por Esteban Rosario, el comunicador Nelson Abreu, en calidad de regidor, solicitó las informaciones sobre las compras. El alcalde se negó a dar la información al regidor Abreu, ante la negativa, Abreu hiso una nueva solicitud, esta vez, como ciudadano, amparado en la Ley 200-04. El ejecutivo municipal continuó negado a la petición.
En consecuencia, el regidor Abreu, sometió un recurso de amparo ante los tribunales de la república, en contra del alcalde Martínez Durán. El tribunal sentenció al alcalde Abel Martínez, a entregar la información y al pago de un astreinte de 5,000 pesos por cada día que pase sin entregar la información. A Martínez Durán, la condena “ni le va ni le viene” el alcalde se resistió a entregar una información pública que él cree de su propiedad, al final se vio obligado a entregar.
En menos de 6 meses de gestión, el alcalde de Santiago, luce sofocado en su afán de silenciar a los periodistas Esteban Rosario y Máximo Laureano. El ahogo lo condujo a recurrir a la ridiculez de la invasión haitiana, no sin antes “darle una golpiza al periodista Laureano”.
Ya lo decíamos antes, el Ayuntamiento no es la Cámara de Diputados.

Deja un comentario

Asegúrese de introducir toda la información requerida, indicada por un asterisco (*). No se permite código HTML.

volver arriba

Secciones

Noticias Regionales

Nosotros

Síguenos