Mi Quisqueya ya no es la de antes

Calles completamente vacías, un silencio sepulcral, un recogimiento total, así se ven las calles y los barrios de mi amada Quisqueya, producto de la delincuencia que arropa el país.

Paseaba por las estrechas calles de mi amada Zona Colonial, el Conde Peatonal, y algunos que otros  barrios aledaños a la zona y puede notar como había cambiado mi Quisqueya.

Recuerdo cuando vivía en República Dominicana, antes de emigrar a Borinquen, como eran esas noches en Quisqueya, música, alegría, baile, tragos, gente por doquier y sobre todo no existía tanta delincuencia, ni tanto  temor en salir a la calle.

Con el pasar de los años, mi país no es ni la cuarta parte de lo que era años atrás.

La delincuencia, que arropa a la República Dominicana, es frustrante  y aún más el tener que salir con miedo a que te vayan asaltar, secuestrar o matar.

Calle El Conde

Cuando se ignora el porqué del asunto del problema de la delincuencia y el peligro en el país, donde no se puede salir ni siquiera con una cartera visible, por temor a que te roben, te asalten o te maten por unos cuantos pesos, es sumamente preocupante y triste.

Recuerdo las palabras de un amigo, que visitó la casa de mis padres en los días que estuve de visita en Quisqueya, las cuales le llenaron de terror, al percatarse él que yo tenía el anillo de graduación de la Universidad dónde estudie, sus palabras fueron "Muchacha quítate ese anillo, sino quieres que te lo arranquen hasta con la boca",  me pregunte a mí misma ¿y tan malas están las cosas aquí?, ¡!Dios mío que fue lo de mi Quisqueya la Bella!!, esa Quisqueya donde tu podías caminar y donde pobremente  comprabas y usabas tus cositas sin temor a que te las arrebaten ni te mataran para quitártelas, dónde salías a pasear con tu familia  sin importar la hora, libremente y sin temor.

Lo triste del caso es que esa noche de paseo por la Zona Colonial, note poca vigilancia o más bien diría yo ninguna, por parte de la Policía Nacional, donde se supone que en cada esquina o punto céntrico halla uno de estos policías dando vigilancia, para orientas y proteger a los turistas y visitantes, sin embargo no vi ninguna.

Para nadie es un secreto, que en la República Dominicana no  escapa a esa realidad en la que estamos viviendo y pese a que las autoridades en muchas ocasiones, quizás para no poner en juego la posición que ocupan y las responsabilidades que tienen en sus hombros para combatir la delincuencia  y reducirla, se hacen "Los chivos locos" como dicen en dominicana.

Sin embargo, la realidad en la que viven los dominicanos a diario con los cientos  de robos, atracos muertes, violaciones, drogas, con la conducta desarrollada por un sector mínimo de la sociedad, que no estudió, que no tienen trabajo y que están subsistiendo de lo único que aprendieron en la universidad de la vida;  robar, atracar, matar y cuantas cosas puedan hacer para sobre vivir es aún más frustrante y penoso.

Como Dominicana, residente en tierras extranjeras, veo la situación de la delincuencia en mi amada Quisqueya y la corrupción extremadamente crítica y peligrosa, y si a esto se le suma los más de 20 mil deportados que han retornado al país en los últimos años, desde Europa, Estados Unidos y otros  países del mundo, donde más del 97% cumplieron condenas por robo, atracos, tráfico de drogas y otros delitos, entonces la situación se torna aún más terrible y preocupante.

La delincuencia, debemos combatirla todos unidos como hermanos y cultivar siempre los valores y principios  que nos dejó  Juan Pablo Duarte, nuestro padre de la patria.

Entonces me pregunto, si mi amada Quisqueya, tierra que me vio nacer y a la que amo con todo mi corazón y mi alma, ¿aún sigue siendo "La Bella"?.

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