Conferencia del Episcopado advierte deterioro del orden social y llama a fortalecer la cultura de la legalidad
- Escrito por Mabel Rivas
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- Publicado en Nacional
Monseñor Faustino Burgos Brisman.
En el marco del 182° aniversario de la Independencia Nacional, la Conferencia del Episcopado Dominicano (CED) publicó su mensaje titulado “República Dominicana: un pueblo sostenido en la esperanza. La ética del deber”, donde acentuaron cómo la violación de las normas y el desacato a la autoridad debilitan la convivencia pacífica y el orden social, por lo que proponen una formación ciudadana básica que promueva la conciencia legal y la cultura de la legalidad.
El documento también aborda problemáticas sociales como el microtráfico de drogas, el maltrato infantil, el embarazo en adolescentes, la violencia, la mortalidad infantil, la deshumanización en el ejercicio de la medicina, la inseguridad, y la explotación indiscriminada de los recursos naturales. Ante este panorama, invitan a “peregrinar con esperanza”, trabajando unidos por el cambio de estas realidades.
El Episcopado hizo un llamado a respetar las leyes y fortalecer el Estado de derecho, al tiempo que exhorta a la sociedad a renovar su compromiso con los valores éticos, la justicia social y la participación responsable en la vida pública. Así mismo, exhorta a velar y proteger a las familias, combatiendo la promoción de ideologías que pretenden normalizar comportamientos contrarios a la ley natural y que promueven la incivilidad.
El mensaje también invita a los dominicanos a asumir una participación plena, consciente y activa en la vida pública, inspirada en el bien común, la justicia social y la defensa de los más vulnerables. Los obispos destacan que la esperanza del pueblo dominicano se expresa en múltiples signos concretos de transformación social y se manifiesta en “comunidades y sectores que reclaman transparencia frente a la corrupción y la impunidad, denunciando la desigualdad y la riqueza desmedida”.
En el ámbito educativo, subrayan la necesidad de garantizar una formación integral basada en valores éticos y morales, exhortando a organismos gubernamentales como a instituciones afines a velar “para que los textos y contenidos tengan como eje transversal dichos valores”. A la vez, destacan la importancia del testimonio de vida como herramienta pedagógica.
De igual modo, señalan riesgos culturales y tecnológicos que pueden afectar la dignidad humana, al explicar que la tecnología debe estar siempre “al servicio de la dignidad humana, del bien común y de relaciones auténticas”, por consiguiente, promueven una educación que forme la conciencia y evite la deshumanización.




