Gina Invisible, la gaviota en vuelo libre
- Escrito por Miguel Ángel Cid Cid
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Miguel Ángel Cid Cid.
Gina era todavía una chiquillita, pero la energía que irradiaba pronosticaba el talento que pronto saldría de su ingenio creativo. Con el tiempo fue domando esa energía para servirla en dosis. Bellas Artes, Chavón, varias universidades dominicanas y extranjeras templaron su carácter para hacer “camino al andar”.
Pero quien esté sobrado de talento y deseos de servir a la sociedad, deberá saber que la envidia no tarda en iniciar su trabajo destructor. Gina Rodríguez no es la excepción. Por eso —sin volver la vista atrás— anda Invisible: quinta exposición individual.
El sendero por donde se desplaza en esta muestra está plagado de piedras. En ellas se esconden la ironía y la mediocridad para desviar la trayectoria en ciernes. A estos factores la artista se enfrenta día a día en su discurrir creativo.
Para batallar, Gina se enamoró de las musas, se asoció con ellas en un idilio luminoso. Porque la luz sobre el sendero es clave para superar los obstáculos que la asechan. La artista se enfocó en su primera individual: “En el color del arte, buscando la vida”, 1986. La apertura dejó atrás una negativa inadmisible. Casa de Arte le negó la galería.
Un directivo de la casa de los artistas, —como llaman a Casa de Arte— le ofreció la sala de la centenaria Sociedad Cultural Amantes de la Luz. Gina Rodríguez, mujer de armas a tomar, aceptó con estoicismo el premio de consuelo.
Sin haber cumplido los 19 años les dio una lección de vida a los gestores culturales veteranos de Santiago. Despejó el obstáculo del momento con un solo brochazo. La artista, encarnada en una gaviota, levantó vuelo al infinito. La negación —en vez de amilanar su espíritu— expandió su ímpetu creativo.
A la primera individual le siguió: “Al Interior de las Presencias”, 1990; luego presentó: “Ojos de Bolero”, 1997; el cuadro se completó con “Testimonio”, 2006; y, tras un intervalo de 18 años, Gina —para que todos la vean— regresa Invisible.
Las galerías que acogieron sus individuales fueron: “Casa de Bastidas, Centro de la Cultura”, “Centro Cultural de España, Palacio Consistorial” y la “Embajada de Francia”, respectivamente. Su más reciente exposición se exhibe en el “Museo de Arte Moderno”. A las individuales se suman más de veinticinco colectivas realizadas en el país y el exterior.





