La crisis de hoy en los estilos de ocio de los dominicanos | 5 de 6
- Escrito por Luis Alberto Rodríguez Santos
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- Publicado en Cultura
Dos visiones filosóficas con un siglo de distanciamientos sobre el ocio en época de “IAs”.
En entregas anteriores se ha examinado el valor del ocio dentro de la sociedad dominicana, observando cómo la inteligencia artificial está proyectada para transformar el mercado laboral mediante la eliminación de determinados empleos y la creación de nuevas oportunidades en sectores relacionados con la recreación, el entretenimiento, el descanso y el desarrollo cultural. Este fenómeno abre espacio a nuevos saberes sobre la gestión del tiempo libre y favorece el fortalecimiento de un ocio significativo, orientado al crecimiento humano, la búsqueda de la felicidad y la cohesión social, mientras promueve el desarrollo de la Economía Naranja impulsada por las Industrias Culturales y Creativas.
En esta entrega seguimos en el ámbito de la filosofía, para comenzar aencontrar respuestas a preguntas como ¿Cuán productivo, ético o moral son los “teteos y las cherchas” a oscura, o bajo lluvia ciclónica? ¿Cuán apropiado y funcional son los días feriados para la realización de ocio valioso en la población? Para arrojar algo de luz, veamos dos enfoques críticos a la concepción actual del ocio; el primero, argumenta por qué esta sociedad está cada vez más cansada; el segundo, se refiere a la desvirtuación de las buenas prácticas de ocio, las cuales se han convertido en formas de simples entretenimientos vacíos y o en una mera recuperación del tiempo de trabajo en lugar de crear espacios para la contemplación, la educación y el crecimiento de las personas.
Desde la contemporaneidad Byung-Chul Han, (1959) filósofo contemporáneo, critica la manera en que la sociedad actual entiende y vive el ocio. Para Han, el ocio se ha vaciado de sentido y se ha convertido en un simple “relleno” de tiempo, dominado por entretenimientos superficiales que no fomentan la reflexión ni la creatividad. Señala que, en la era digital, el descanso suele estar subordinado al trabajo, funcionando solo como una pausa para recuperar energías y seguir produciendo, en vez de ser un tiempo verdaderamente distinto y liberador. Además, advierte sobre la autoexplotación: incluso en el tiempo libre, las personas sienten la presión de ser productivas, lo que lleva a una forma de explotación voluntaria. Han lamenta la pérdida del “aburrimiento profundo”, necesario para la creatividad y la reflexión filosófica, y alerta que el entretenimiento crónico puede convertirse en una nueva forma de esclavitud, alejando a las personas de una experiencia auténtica de la vida. Por eso, propone recuperar un ocio significativo, que permita la contemplación, la recreación y la vivencia de un tiempo más pausado y profundo.
Por otro lado, Eugenio María de Hostos, (1839-1903) educador y pensador del siglo XIX, también defendía el valor del ocio, aunque desde una perspectiva pedagógica y moral. Para Hostos, el tiempo libre no es una pérdida, sino una oportunidad para la renovación mental y el desarrollo personal. Consideraba que el ocio debía usarse para actividades que aporten bienestar, fortalezcan la razón y la conciencia, y contribuyan a la humanización plena del individuo. Hostos veía el ocio como un complemento esencial de la educación, un espacio para la reflexión, la lectura y el crecimiento integral. Criticaba el mal uso del tiempo libre, advirtiendo que la distracción vacía, especialmente en la modernidad tecnológica, puede alejar a las personas de la introspección y el desarrollo personal.
En síntesis, estos dos grandes pensadores separados por más de un siglo y por contextos muy distintos, coinciden. Tanto Han como Hostos,concuerdan en que el ocio bien entendido y practicado es fundamental para el desarrollo humano. Ambos advierten sobre los riesgos de un ocio vacío o mal orientado, y subrayan la necesidad de recuperar un tiempo libre que fomente la creatividad, la reflexión y el bienestar integral. Y esto solo se logra cuándo se tiene claro que lo dicho por ambos, se refiere a que tanto el individuo como en la comunidad se tiene claro el uso consciente y valioso del tiempo, a través del cual la práctica de ocio no se sienta como una pérdida de tiempo, sino como una oportunidad para realizar actividades que generan bienestar, que abona y contribuyen al desarrollo personal y social. Algo que se puede advertir en las practicas que hacemos los dominicanos cuando compartimos en espacios públicos, de manera sana, y sin entrar en un “teteo y cherchas” a oscura o bajo lluvia ciclónica, ingiriendo alcohol y otras sustancias, esto es un ejemplo de un ocio mal practicado. Pues, la mayoría de los habitantes, no están conscientes de que se enseñan técnicas desde la pedagogía del ocio, en donde la fiesta, la recreación, el juego, el deporte y la creatividad genuina producida desde las industrias culturales y creativa, sostienen que el ocio ya no es un tiempo "distinto al del trabajo".
Transcurrido un cuarto de siglo, el Ocio y Neg\Ocio se han integrado a la lógica de la auto explotación y al rendimiento económico, donde el descansoy la diversión se convierten en medios para ser más productivos, en vez de serun ente menos esclavo del placer hedonista. De ahí que lo expresado por estos ociólogos, entra en consonancia con los ideales revolucionarios de formar seres libres, independientes y aptos para el pensamiento crítico y el deber para con los demás. Algo, que contrasta al ver como muchos ciudadanos,practican un ocio libérrimo cuando obtiene un tiempo libre y se alejan dehacer algo bueno para sí y los suyos. Como lo planteamos los pedagogos del ocio en esta era digital de IAs, guerras y reseteo en la que resultamosentrampados con el exceso de información, la aceleración y fragmentación de los tiempos de placer entre vacaciones, feriados y redes sociales. ¡Hoy más que nunca necesitamos no hacer nada, pero con propósito! Si, con uno que nos permita entender, que el tiempo libre debe ser usado para la renovación psicofísica, el despertar del deseo de aprender más sobre el ocio valioso, ycrear una dinámica de conexión con el trabajo, para así conectar con la libertad de escogencia del ocio que nos dé la gana. Tal como lo han planteado Han y Hostos, el tiempo libre no es una pérdida, sino un espacio para el desarrollo del ocio valioso que nos permite renovación psicosocial, y nos abre posibilidades de no seguir siendo esclavo de si mismo y de la cultura aberrante que nos mantiene en una sociedad infoxicada, llena de primado negativo y gente en "burn up".
Continúa en la próxima entrega | Estado, Leyes y Cultura del Ocio…





