Reabren y dedican Templo Parroquial Nuestra Señora del Carmen y Jesús Nazareno en su 105 aniversario
- Escrito por Mabel Rivas
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- Publicado en Santo Domingo de Guzmán
La reapertura fue posible tras un amplio proceso de restauración, remozamiento e intervención, realizado con la ayuda de diversos benefactores.
La Parroquia Nuestra Señora del Carmen y Jesús Nazareno, en la Ciudad Colonial, celebró la Solemne Eucaristía de Reapertura y Dedicación de su templo parroquial, coincidiendo con la Fiesta de la Inmaculada Concepción y el marco del 105 aniversario de su creación canónica.
La celebración fue presidida por, S.E.R. Mons. Piergiorgio Bertoldi, Nuncio Apostólico de Su Santidad en la República Dominicana, acompañado por S.E.R. Mons. Carlos Tomás Morel Diplán, Arzobispo Coadjutor de Santo Domingo. Concelebraron además el párroco, Rvdo. P. Carlos Manuel Abreu Frías, y sacerdotes invitados.
Durante la homilía, Mons. Piergiorgio Bertoldi ofreció una profunda meditación sobre el significado de dedicar un templo el día de la Inmaculada Concepción: María como Arca de la Alianza. Señaló que, así como María llevó en sí la presencia de Dios, este templo renovado está llamado a custodiar al pueblo de Dios y a ser signo vivo de su gracia.
La devoción a Nuestra Señora del Carmen en este lugar se remonta al siglo XVI. Desde 1592, la cofradía original radicada en el antiguo Hospital de San Andrés impulsó la construcción de la primera capilla. A lo largo de los siglos, este templo ha sido escenario de hitos religiosos y patrióticos: frente a este lugar de culto, Juan Pablo Duarte fundó en 1838 la Sociedad Secreta La Trinitaria, germen de la Independencia Nacional. En 1920 se erigió como parroquia. Desde entonces, destacados pastores han servido aquí, incluyendo a Mons. Francisco Panal y al futuro cardenal Octavio Beras.
Durante la celebración se llevaron a cabo los ritos propios de la dedicación: la unción del altar y de las paredes del templo, la incensación, el revestimiento del altar y el encendido de las luces, símbolos de que la iglesia queda destinada para siempre al culto cristiano.
La comunidad parroquial, visiblemente emocionada, celebró con júbilo la reapertura del templo, que permaneció cerrado varios meses durante las obras. El acto concluyó con la lectura del Acta Oficial de Dedicación, que será conservada en la Curia Arquidiocesana y en el Archivo Parroquial.





