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Congestión vehicular: el reto de la movilidad en República Dominicana

Flujo vehicular Avenida George Washington (Malecón de Santo Domingo). Flujo vehicular Avenida George Washington (Malecón de Santo Domingo).

El crecimiento acelerado del tránsito contrasta con la limitada expansión de calles, aceras y transporte público.

En la República Dominicana ya circulan más de 6.1 millones de vehículos, y esa cifra se hace visible cada mañana en los semáforos donde las filas parecen no avanzar, los motores ocupan cada espacio disponible y los conductores pasan largos minutos atrapados en el mismo punto. La escena se repite en avenidas principales, pasos a desnivel y calles secundarias: más vehículos que nunca en un sistema vial que no crece al mismo ritmo.

El tránsito se intensifica en una de las vías más concurridas de Santo Domingo.

Según el Informe del Parque Vehicular 2024 de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), el país alcanzó 6,194,052 vehículos registrados, casi 385 mil más que en 2023. Solo el Gran Santo Domingo concentra cerca de 1.8 millones de unidades, lo que representa una de las mayores densidades vehiculares del Caribe. En conjunto, el Distrito Nacional, Santo Domingo, Santiago y La Vega agrupan más del 59 % del parque vehicular nacional, una concentración que presiona aún más unas calles y avenidas que han cambiado muy poco en comparación con el crecimiento acelerado de la flota.

Lo más llamativo no es solo el crecimiento, sino el tipo de vehículos que dominan las vías. Más de la mitad del parque vehicular —un 57 %— corresponde a motocicletas, una cifra que se siente en cada esquina. Para muchos dominicanos, el motor no es una opción, sino una necesidad. “Si yo anduviera en carro, no llegara a tiempo a ningún lado. El motor es lo que me permite trabajar”, cuenta José Luis Ramírez, mensajero de 28 años que atraviesa la ciudad a diario. Como él, miles de jóvenes dependen de este  vehículo para ganarse la vida: deliverys, mensajeros y  técnicos que se mueven de un punto a otro durante todo el  día.

Muy por detrás quedan los automóviles (18.7 %) y los jeeps o SUV (11.9 %), una distribución que también influye en la experiencia de quienes conducen vehículos de mayor tamaño. “A veces uno va con cuidado y, de repente, pasa un motorista pegadito. Uno vive con el corazón en la boca”, dice Mariela Gómez, quien maneja cada día desde Los Alcarrizos hacia el centro de la ciudad.

El aumento del parque vehicular no ha sido acompañado por una expansión proporcional de la infraestructura pública. Esta brecha profundiza la congestión, alarga los tiempos de traslado y limita la eficiencia del transporte colectivo. Diversos análisis señalan que uno de los desafíos actuales es la renovación de la flota, ya que una parte importante de los vehículos que circulan tiene muchos años de uso. También se destaca que el factor humano sigue siendo determinante en la mayoría de los accidentes, lo que subraya la necesidad de combinar mejoras en las vías con educación vial y una fiscalización más coherente.


Tráfico en las inmediaciones del kilómetro 9 de la autopista Duarte, una de las zonas de mayor congestión vehicular del Gran Santo Domingo.

El acelerado crecimiento del parque vehicular también ha obligado al Gobierno a mirar el problema de frente. No se trata solo de más vehículos en circulación, sino de un aumento que supera la capacidad del sistema vial y que está dejando consecuencias visibles. Ante este escenario, el presidente Luis Abinader declaró la seguridad vial como un tema de “alto interés nacional” mediante el Decreto 656-24, que dio paso al Plan Nacional de Seguridad Vial 2025-2030, una estrategia que busca intervenir desde varios frentes: inspecciones técnicas vehiculares, regulación más estricta, infraestructura más segura y campañas masivas de educación ciudadana.

Durante la presentación del plan, el mandatario advirtió que “los accidentes de tránsito cobran más vidas que la pandemia”, un dato que revela la urgencia detrás de la iniciativa. Abinader llamó a instituciones públicas, organizaciones sociales y sectores productivos a unirse en su ejecución, con una meta ambiciosa: reducir en un 50 % las muertes por accidentes de tránsito en los próximos cinco años. Para lograrlo, el plan contempla desde la fiscalización electrónica hasta la reorganización del transporte y la profesionalización de los conductores.

El desafío está planteado: mientras la cantidad de vehículos continúa creciendo, las calles permanecen prácticamente iguales. Lograr un equilibrio entre movilidad, seguridad y planificación será clave para evitar que el tránsito siga deteriorando la calidad de vida de los dominicanos.

Entre las medidas que se contemplan para enfrentar el aumento del parque vehicular se encuentran la ampliación del transporte público, con nuevas rutas y la extensión de los sistemas de Metro y Teleférico, así como la puesta en marcha de corredores adicionales de autobuses. También figura la inspección técnica vehicular, incluida en el Plan Nacional de Seguridad Vial, que busca evaluar el estado de los vehículos que circulan.

Otra línea de trabajo es la gestión del tránsito, que involucra la modernización de semáforos, monitoreo en tiempo real y mejoras en la organización vial. Además, se proyecta fortalecer los programas de formación y regularización de conductores, especialmente motociclistas, para garantizar el cumplimiento de las normas establecidas.

 

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