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¿Quién fue el maestro José Cestero? 

El maestro José Cesteros FOTO: Museo Cesteros y derechos reservados. El maestro José Cesteros FOTO: Museo Cesteros y derechos reservados.

José Ramón Cestero Herrera, el Maestro José Cestero, ha partido. Y las informaciones han dado cuenta de su velatorio, fijado para este viernes 18 y sábado 18 en Capillas La Paz de Funeraria Blandino, acogerá cantidad de personalidades y artistas, que darán el adiós final a un artista singular y auténtico.


Pero, quien se ha ido, tiene una obra que bien vale detenerse en ella por su especificad y valor único: José Cestero fue el pintor de la ciudad colonial. Con su partida, queda su obra que lo habrá de celebrar por siempre, desde cada pieza, cada cuadro, cada colección y cada sala. Cestero formó contribuyó a definir una identidad cultural dominicana en el marco de la cotidianidad caribeña, con un enfoque enmarcado en el entramado urbano colonial.

Fue el amante silente de una Ciudad Colonial que hoy, en sus adentros, se sabe incompleta sin el paso lento, en la mirada aguda y el sombrero de paja de estilo tardío y retardado del Oeste. José Cestero es reconocido como uno de los exponentes destacados de la modernidad artística en el país.

Ya no tendremos su presencia física ya no estará tumbada en los samanes y las caobas, del Parque Colon y Parque Duarte. Su obra es distintiva, omnipresente y reconocible a la distancia por el cromatismo, por la libertad del trazo pastel, realizado con maestría, con capacidad de expresiva y una formidable economía de trazos, dejando el lienzo para lo imprescindible.

¿Pero… que convierte su desaparición en el hecho que lo inicia a una perenne inmortalidad estética?  ¿Cuáles factores es necesario entender de la trascendencia de su obra, cuando ya no está?

Cestero idealizó como nadie determinados destinos y ángulos visuales de la ciudad colonial, siendo dos de ellos: el Parque Colón que plasmó congelando sus personajes, sus árboles y hasta la suave brisa de sus tardes no inclementes y el Altar de la Patria, del cual existe una obra de dimensión dualística en la tercera planta del Senado de la República Dominicana.

En materia cromática, definían su estilo este amarillo de mariposas colombianas, unos verdes y azules pasteles y algunos trazos en negro, entre otras pinceladas.

Hay quienes sitúan visualmente su obra entre el expresionismo figurativo, el simbolismo, el postimpresionismo y como corriente estética y una búsqueda constante de lo espiritual y lo humano. Es uno de los últimos grandes maestros de la llamada “generación de oro” de las artes plásticas dominicanas del siglo XX.

Hoy día constamos con ricas interpretaciones de la obra de este maestro. gracias a la visión y el trabajo de una serie de críticos y gestores del arte, entre quienes sobresalen: