Punto y coma: La imagen policial
- Escrito por Santos Aquino Rubio
- tamaño de la fuente disminuir el tamaño de la fuente aumentar tamaño de la fuente
- Publicado en Opinión
Santos Aquino Rubio.
Hay un principio Relaciones Públicas que establece que “es más fácil construir 10 imágenes nuevas que levantar una caída”, aplicable en toda su extensión a la Policía Nacional que, al parecer los ingentes esfuerzos del Gobierno y la cuantiosa inversión no han tenido resultados, porque cada vez es más penosa la imagen que presentan ante la sociedad.
La Policía, como auxiliar de la Justicia y como mecanismo coercitivo protector de la sociedad está cayendo en el peor de los errores, enfrentándose en discusiones, forcejeos e intercambio innecesarios con quienes violan la Ley o son sorprendidos en flagrante delito.
Si la autoridad no se impone ahora y el ritmo que lleva la involución de la sociedad con cada vez menos valores éticos y morales, en el mediano plazo nos convertiremos en una jungla con protagonistas salvajes donde impere la Ley del más fuerte, el que tenga más dinero, mayor control del vicio y menos valor social.
Es muy preocupante y vergonzoso ver a los agentes entrar en discusiones y forcejeos tontos, cuando solo tienen que aplicar la Ley sin abusar y reducir a la obediencia a los violadores conduciéndoles a los cuarteles y luego a manos de Justicia con los cargos que correspondan. Para ello hay que exhibir una conducta límpia y no ser parte de la estructura corrupta que por años ha permeado a la institución que debe imponer el orden y la paz ciudadana.
Trabajar la imagen de la policía ha sido tarea difícil porque en el seno de esa institución hay grupos poderosos que se imponen y bloquean todo intento de afectar sus intereses particulares a dañarles “el negocio”. La anti policía se pone de pie y entra en acción cuando sus grupos no tienen el control y quieren hacer saltar del cargo a quien pudiera afectar esos intereses.
Es urgente ponerle frente de manera directa a esta situación o muy pronto la delincuencia será dueña del terreno, como ocurre ahora en Haití, los hombres y mujeres de trabajo no podrán salir a las calles, porque el país se está poniendo en manos de los antisociales.
Pónganle atención a esto o luego será muy tarde para “llorar como mujeres lo que no hemos podido salvar como hombres”, porque cuando se pierde la autoridad, se pierde todo. ¡Autoridad o nada!





