Abinader y el combate a la corrupción
- Escrito por Pedro Richardson
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- Publicado en Opinión
Pedro Richardson.
No abrigo la menor duda de que al concluir su mandato el mayor legado del presidente Abinader lo será el ejercicio de una presidencia ética que encuentra paralelo en las de Juan Bosch y Ulises Espaillat como referente conductual en donde los ciudadanos pueden verse reflejados cual si fuera un espejo.
Inspirado en la conducta de vida de su extinto padre, Rafael Abinader, en su paso por la vida pública, el presidente ha promovido mejoras significativas de los mecanismos de control interno y externo del Estado, logrando la nueva ley 18-24 de Cámara de Cuentas, la ley 47-25 de Compras y Contrataciones dotándola de un régimen de consecuencias, impulsa la burocracia cero y la independencia del ministerio público logrando que la efectividad del Gobierno pasara de 43 puntos en 2019 a 52.6 en 2024, la mejor puntuación histórica y que en el Índice de Percepción de la Corrupción mejoraramos 33 posiciones desde 2020, en competitividad global 22 posiciones, y en efectividad judicial más de 100 posiciones. Más de 500 mil servidores públicos trabajan hoy bajo un modelo de gestión por resultados y más del 70 % del presupuesto se evalúa con indicadores claros.
Durante la administración Abinader cualquier irregularidad que tenga méritos penales es investigada y puesta en manos del Ministerio Público para su persecución, dejando atrás los clanes familiares presidenciales que no sólo hicieron del Estado una fuente de negocios espureos y el tráfico de influencias, sino que con el mayor descaro saquearon las arcas públicas con cifras astronómicas nunca antes vista por el dominicano y cuya ejemplarizadora sanción esperamos del sistema judicial.





