Luis 'El Terror' Días: Arquitecto de la Memoria Cultural: ¿Doctorado Honoris Causa?
- Escrito por Alexi Martínez Olivo
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- Publicado en Cartas al Director
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Luis “El Terror” Días. Imagen: Wikipedia.
Antes que nada, quiero precisar que estas líneas las tenía ya escrita desde el 9 de diciembre del 2025.
Pasados ya 16 años de la partida física de Luis “El Terror” Días, comparto esta reflexión dirigida a las nuevas generaciones de nuestra Universidad Autónoma de Santo Domingo, faro del pensamiento crítico y de la conciencia social en nuestro país. Hablo como uasdiano, y desde la responsabilidad humana y ciudadana de reconocer a quienes han dignificado nuestra cultura.
Recuerdo como ahora aquel 8 de diciembre de 2009, cuando sus restos fueron llevados desde la funeraria a la UASD antes de ser trasladados a Bonao, su provincia natal. Observé que ese momento no fue un acto ceremonial más: fue una pura manifestación del vínculo histórico entre universidad, cultura y pueblo. La UASD recibió a Luis Días no como una figura del espectáculo, sino como lo que fue: un creador esencial de la identidad dominicana, un hombre consagrado al arte, a la investigación cultural y a la memoria colectiva. Ese día, la universidad abrazó a uno de sus hijos más auténticos ido a destiempo con apenas 57 años.
Luis Días encarnó la grandeza que nace de la humildad. Conservó siempre su condición de hombre del pueblo, sin pretensiones, profundamente consciente de sus raíces.
Su obra musical, vasta y diversa, expresa su conexión orgánica con las tradiciones comunitarias y con la vida cotidiana de la gente sencilla. Sus letras —crudas o festivas, siempre vivas— reflejan un país que él conoció desde sus entrañas.
Entre sus canciones grabadas por él destacan Ay Ombe y Liborio, pero su visión artística trascendió cualquier género o estilo. Exploró desde el merengue experimental hasta fusiones con influencias rockeras, jazzísticas y folklóricas, siempre fiel a la esencia de lo dominicano.
Pero su impacto va mucho más allá de su discografía personal. Luis Días fue un compositor generoso, con centenares de composiciones ricas culturalmente (basta con hacer una simple búsqueda por YouTube), cuyas creaciones hallaron nuevas dimensiones en voces diversas. Entre las más reconocidas:
- Baila en la Calle: himno del carnaval dominicano, interpretado por él, por Sonia Silvestre, popularizado por Fernando Villalona y retomado incluso por Shakira.
- Marola y la novia: merengues en la que describe la realidad de muchas parejas del campo décadas atrás.
- Las Vampiras: interpretada por Sergio Vargas, en la que describe ritos y creencias de nuestros aborígenes, descritos por Fray Ramón Pané, siglos atrás.
- Los mosquitos puyan: donde retrata la realidad social y económica que vivía el país a finales de los 80 con una gran crisis de energía eléctrica que muchos vivimos en carne viva.
- Mi Guachimán, Yo Quiero Andar y Andrecito Reyna: en voz de Sonia Silvestre.
- El Guardia del Arsenal: grabada por El Equipo de Dionis Fernández, del cual hay que interpretar su gráfica expresión sociohistórica de momentos políticos que vivió el país.
Cada una de estas piezas demuestra la sensibilidad de un creador capaz de transformar la vida del pueblo en ritmos e imágenes profundas que permanecen vigentes.
Recordar a Luis Días no puede quedarse en la nostalgia. Su obra debe asumirse como modelo para las nuevas generaciones. Él nos enseñó que la cultura no es entretenimiento superficial, sino herramienta crítica para comprendernos como nación y construir ciudadanía. Su ejemplo confirma que, aunque algunos grandes personajes de la historia han tenido sus debilidades humanas, el talento se engrandece cuando se ejerce con convicción, con responsabilidad social y con honestidad intelectual.
Invito especialmente a los jóvenes universitarios a estudiar su obra, a escucharla con atención, a valorarla no solo por su riqueza musical, sino por la profundidad de sus mensajes y su arraigo en nuestras raíces. Luis Días nos recuerda que el compromiso académico y cultural nace de la humildad y del trabajo serio.
Así como el como un jovencito y en su partida sus restos en ambos momentos fueron recibidos en nuestra Alma Máter, también su espíritu crítico y creativo debe ser acogido por todos , quienes hoy trabajan por fortalecer la identidad nacional.
Luis “El Terror” Días vive en su música, sí, pero también en cada joven que decide hacer de la cultura una herramienta de transformación. Ese es su legado.
Y lo más valioso: gran parte de ese legado nació de su paso por nuestras aulas, de su vínculo con el movimiento cultural universitario y de su vocación de investigador y gestor cultural. ¿Cómo olvidar su rol en el grupo Convite, parte de la Nueva Trova Dominicana, junto a Dagoberto Tejeda, José Rodríguez, Ana Marina, José Castillo e Iván Domínguez? Su salve "con flores a María", su canto a Mamá Tingó recogiendo los ritmos populares de nuestros campos. Con ellos participó exitosamente en Siete días con el pueblo, en una época convulsa donde la cultura fue resistencia y conciencia.
En la UASD encontró el terreno fértil donde germinó su obra. Por todo ello y aunque confieso que no soy un especialista en ninguna de las Artes, aunque sí como muchos uasdianos comprometidos con la cultura, me considero un amante, seguidor y estudioso de algunas de sus manifestaciones, mientras más estudio con tranquilidad algunas de los aportes y obras de la obra de quien fuera un gran creador, gestor e investigador cultural, más me convenzo de que: es momento oportuno de que nuestra UASD, salvo mejor parecer de los especialistas considere o valore la concesión de un doctorado póstumo honoris causa a Luis “El Terror” Días.





