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Corresponsabilidad entre Fedodim y Asonahores, una alianza necesaria ante el reto de los residuos sólidos

Corresponsabilidad entre Fedodim y Asonahores, una alianza necesaria ante el reto de los residuos sólidos

La reciente aprobación en el Senado de la República de las modificaciones a la Ley No. 225-20 de Gestión Integral y Coprocesamiento de Residuos Sólidos abre una valiosa oportunidad para unificar las agendas del sector público local y la industria turística nacional. 

Lejos de una confrontación, la Federación Dominicana de Distritos Municipales (Fedodim), que ha asumido con firmeza el liderazgo de la municipalidad en este proceso, y la Asociación de Hoteles y Turismo de la República Dominicana (Asonahores), coinciden en un objetivo superior: lograr un país limpio, sostenible y ambientalmente responsable que preserve el bienestar de las comunidades y la competitividad de la marca país.

El gran reto que une a ambas entidades radica en la compleja realidad operativa de los gobiernos locales y el volumen de desechos que genera el crecimiento nacional. Actualmente, la República Dominicana podría estar produciendo aproximadamente unas 14,000 toneladas de residuos sólidos diariamente por parte de la población y el comercio, a las cuales se suman unas 3,000 toneladas diarias generadas específicamente por el sector turismo. Frente a esta enorme carga, Fedodim ha puesto sobre la mesa la urgencia de optimizar la Contribución Especial contemplada en la reforma (artículos 36 y 172) para capitalizar el Fideicomiso DO Sostenible, ya que la mayoría de los distritos municipales operan con un severo déficit de maquinarias, camiones compactadores pesados y estaciones de transferencia modernas.

Por su parte, Asonahores y sus gremios aliados, como Aderes, Adecor, Adavit y Andri, han expresado su total respaldo a las iniciativas que fortalecen la economía circular y la gestión ambiental, pero enfatizan la necesidad de que el esquema impositivo responda de forma proporcional y con reglas claras. El sector turístico busca que la legislación reconozca las importantes inversiones que ya realizan los hoteles en la gestión interna de sus desechos y que se garantice seguridad jurídica.

Para armonizar estas preocupaciones, la reforma introduce un esquema de liquidación flexible que permite a las empresas pagar la contribución de manera semestral (50% en junio y 50% al cierre fiscal), aliviando su flujo de caja y asegurando, al mismo tiempo, los fondos que los ayuntamientos necesitan para equiparse.

El director ejecutivo de la federación, Dr. Pedro Richardson, sostiene que la modernización de los distritos municipales mediante la compra de equipos pesados de recolección beneficiará directamente a los polos turísticos. Asimismo, la normativa ratifica medidas ambientales de alto impacto, como la sustitución progresiva del foam (poliestireno expandido) y los plásticos de un solo uso en un plazo de seis meses por alternativas biodegradables (como cartón o madera), un cambio logístico que requiere del acompañamiento técnico del Gobierno y de la flexibilidad operativa de los sectores productivos para ser exitoso.

Este escenario es idóneo para que la Cámara de Diputados propicie un diálogo constructivo que refine la pieza legislativa, asegurando que sea técnicamente sustentada y económicamente viable. El propósito común es que los recursos recaudados por la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) se traduzcan de manera transparente en camiones y plantas de tratamiento para los municipios. Al integrar las necesidades operativas de los ayuntamientos con la visión de sostenibilidad de Asonahores, la República Dominicana puede dar un salto cualitativo hacia un modelo de gestión compartida, donde el sector privado y el sector público local coadyuven en la fiscalización y eficiencia del sistema.

Ante esta realidad nos preguntamos: ¿Cómo puede el sector turístico contribuir a reducir la odiosa cantidad de residuos en las ciudades que los propios turistas reclaman, rompiendo el gran contraste actual con nuestras bellezas naturales? La respuesta no está en el conflicto, sino en la corresponsabilidad.

El turismo necesita de municipios equipados con camiones modernos para mantener limpios los accesos a los paraísos naturales, y la municipalidad junto a sus ciudadanos, necesitan el respaldo de los sectores productivos para financiar la costosa transición hacia la economía circular, garantizando que el entorno urbano de nuestra media isla brille con el mismo esplendor que sus playas.

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