Medio siglo de lucha por la profesionalización, la dignidad y el decoro en la ADP

Profesor se hinca frente al Ministerio de Educación clamando por su evaluación docente. Foto: Augusto Valdivia Profesor se hinca frente al Ministerio de Educación clamando por su evaluación docente. Foto: Augusto Valdivia

Hoy se conmemora el cuarenta y ochoavo aniversario de la fundación de nuestra mil veces gloriosa ASOCIACION DOMINICANA DE PROFESORES (ADP). El 13 de abril de 1970 cientos de educadores se dieron cita en el teatro Agua y Luz, sito en el Centro de los Héroes de Constanza, Maimón y Estero Hondo (La Feria).

De todos los rincones de la Patria, llegaron los profesores a fundar la organización magisterial que más ha permanecido en el tiempo, que más ataques ha recibido de sus enemigos de clase y que más ha sabido defender a su clase, a los educadores y educadoras de  la nación.

En medio de una coyuntura política adversa, fastidiosa, cruel, preñada de dolor y luto, nació nuestro faro de luz, nuestra querida ADP.

Tres sectores se unieron para fundar la ADP, los remanentes de las viejas asociaciones municipales de la vieja FENAMA que no habían sucumbido, los profesores de colegios privados y los profesores de la izquierda universitaria de la UASD, agrupados políticamente en el PRD, el MPD y la Línea Roja del 14 de junio.

El encuentro se desarrolló en medio de una fuerte represión política ya que La Feria fue acordonada por decenas de agentes policiales. Cuenta la maestra Ivelisse Prats Ramírez que los maestros ingresaron al Agua y Luz por el medio de dos largas filas de fusiles.

La organización que nació en 1970 rescató las más bellas tradiciones del sindicalismo combativo encarnado por la vieja FENAMA, sin embargo, a diferencia de la Federación Nacional muerta a destiempo, la ADP nació para permanecer más allá de la coyuntura y el tiempo que propició su fundación.

En los hechos la ADP heredó de FENAMA su combatividad gremial reivindicativa y de la FEDERACION DOMINICANA DE MAESTROS (FEDOMA), que era la antigua asociación del Distrito Nacional, su marcada vocación ideológica presta a enarbolar posiciones progresistas.

Dos instituciones hermanas colaboraron en la fundación de la ADP, son ellas la Universidad Autónoma de Santo Domingo, UASD, cuyo Rector era el Dr. Rafael Kasse Acta y la Federación de Estudiantes Dominicanos, FED, cuyo Secretario General era el joven político Hatuey De Camps Jiménez.

En el caso de la UASD los profesores afiliados a la ADP autorizaron el descuento de sus salarios la cuota sindical, por ese concepto la ADP recibía un cheque de 75 pesos mensuales, único ingreso fijo con que contaba el sindicato.

Otro factor clave que contribuyó a la creación de la ADP fue la emergencia de un movimiento al interior de la comunidad cristiana que cuestionaba el papel de colaboración de la cúpula de la Iglesia con el gobierno del Dr. Joaquín Balaguer.

Este movimiento empezó de manera espontánea y recorrió todas las iglesias de América Latina. Inspirados en las extraordinarias virtudes de figuras estelares como fueron los arzobispos Helder Cámara, de Brasil, Arnulfo Padilla de Puerto Rico, o los sacerdotes Agustiño Neto, Camilo Torres, Sergio Figuereo, Rafael Varona, Miguel Domínguez, entre otros. Así se inspiró y nació la teología de la liberación. Estos sacerdotes proponían su oración pastoral en dos direcciones: primero, rescatar un diálogo con todos los cristianos sin importar si eran católicos o evangélicos, y en segundo lugar, contraer un compromiso con los pobres para luchar por la justicia social y hacer de la iglesia un faro de luz que alumbrara el camino de la libertad y la democracia como proponía Paulo Freyre.

En nuestro país se desarrolló un movimiento al interior de la Orden de los Hermanos de la Salle, que asumió la orientación de un modelo educativo denominado por y para la libertad. Los hermanos de la Salle cooperaron en la fundación de la ADP. El Secretario General de la ADP del periodo 1975-1980, profesor Conrado Matías fue profesor del Colegio de La Salle de Santiago.

Todavía quedan algunos hermanos Jesuitas y Lasallistas que siguen abrazando con calor el compromiso ideológico que un día asumieron con este proyecto  religioso hay que resaltar que también muchos cristianos no católicos participaron en la formación de  la ADP.

Han transcurrido 48 años desde aquel 13 de abril de 1970. A lo largo de estas casi cinco décadas nuestro sindicato ha tenido que sortear enormes dificultades, encarar provocaciones y enfrentarse a funcionarios prepotentes que se han auto asignado la misión de querer destruir a la ADP. Algunos personajes tristemente célebres, brotan de los labios de varias generaciones de maestras y maestros y sin quererlo, evocan esos exministros tremendistas que en su oportunidad atentaron contra la salud del sindicato progresista de los educadores dominicanos.

Se recuerdan por sus tristes hazañas los nombres del Dr. Víctor Hidalgo Justo quien pretendió instaurar una entidad de Policía Escolar como cuerpo represivo para perseguir a estudiantes y a profesores. Se recuerdan los nombres de la Dra. Altagracia Bautista de Suárez, Leonardo Matos Berrido, el Ing. Pedro Porrello Reynoso, quienes intentaron destruir a la ADP en 1980 y por supuesto los maestros y maestras no olvidaran fácilmente al Arquitecto Andrés  Navarro, actual ministro de Educación que pretende destruir la fuerte institución que han construido los educadores dominicanos en estos 48 años, como son la propia ADP, la Cooperativa de Maestros, el Seguro Médico para Maestros, el Instituto de Bienestar Magisterial (INABIMA)  y desmembrar la Ley que con concertación, sacrificio y lucha nuestro sindicato ayudó a conquistar, la Ley Número 66-97.

Esa trama contra la Ley se oculta en la Ordenanza Número 24-17 que crea un llamado Sistema Competitivo para la designación de los Directores Regionales y los Directores de Distritos Escolares del Sistema Educativo Dominicano.

Dicha Ordenanza viola los artículos 132 y siguientes hasta el 139 de la Ley de Educación 66-97; viola el artículo 42 de la Ley Número 41-08 sobre Administración Pública y desconoce los derechos adquiridos de los profesionales docentes administrativos, base fundamental del sistema educativo de nuestro país.

Lo que pretende el ministro Navarro es borrar casi 60 años de lucha de los educadores dominicanos por la conquista de un Estatuto de Escalafón del docente dominicano.

Desde 1966 los educadores dominicanos empezaron a demandar la implantación de un estatuto y escalafón magisterial que fuera capaz de afianzar la carrera docente y la profesionalización de la enseñanza en nuestro país. Por mandato de la Asociación de Profesores del Distrito Nacional, los profesores Tirso Mejía Ricart, Jacobo Moquete De la Rosa, Jesús De la Rosa e Ivelisse Prats Ramírez de Pérez elaboraron un proyecto de escalafón que no llegó a difundirse porque tanto FENAMA, como  su afiliada en la gran capital, estaban muy disminuidas para esa fecha y ambas dejaron de existir hasta que se fundó la ADP  en abril de 1970.

El 30 de abril de 1972 se inició una etapa nueva en la vida de la ADP. Ese día fue aprobado el instrumento de mayor visión estratégica que haya parido sindicato alguno en la República Dominicana, en el cual se convocaba al magisterio a luchar por una escala científica de valoración del trabajo de un maestro, así como sus méritos, antigüedad en el servicio y las condiciones en que se realiza su trabajo. Se reinició la lucha por la implantación de un Estatuto de Escalafón del Docente Dominicano.

La lucha por la implantación de un escalafón se reinició en el IV Consejo de la ADP celebrado en abril de 1972.  En este evento se aprobó  una resolución que mandaba a la asociación a luchar por un estatuto y escalafón del trabajador docente dominicano. Esta consigna parida de miles de gargantas conmocionó a toda la comunidad educativa nacional y tomando en cuenta el hecho de que en esa fecha reinaba en las escuelas un estado generalizado de protestas y “en medio de esta situación, la ADP decidió arreciar la movilización por el escalafón magisterial” (El Caribe, 11 de abril de 1972).

La ADP “Se lanzó a preparar una huelga nacional de maestros en demanda del estatuto y escalafón de los trabajadores de la enseñanza” (De León, Enrique, ponencia El Movimiento Obrero Dominicano, INTEC, 9 de julio de 1985).

La creación de la carrera pedagógica en varias universidades del país, los esfuerzos que tanto el Estado como organismos internacionales realizaban para capacitar y perfeccionar al personal docente, junto a la pérdida del valor adquisitivo de los salarios, crearon las condiciones para el estallido de un gran movimiento en procura de instituir el escalafón magisterial.

El mayor problema que dificultaba la implantación del escalafón era que para esa época más del 70 % de los profesores en servicio carecían de título en pedagogia, en la mayoría de los planteles escolares la enseñanza era servida por bachilleres o por profesionales de otras áreas del saber que carecían de conocimientos didácticos y pedagógicos, herramientas  fundamentales para poder entender la dimensión del proceso de enseñanza-aprendizaje y poder ejercer la actividad docente de  manera profesional.

El entonces Secretario de Estado de Educación, Dr. Jaime Manuel Fernández declaró a la prensa que convocaría al Consejo Nacional de Educación para conocer la propuesta del estatuto y escalafón magisterial. A tal efecto firmó un acuerdo con la ADP el 14 de noviembre de 1972, cuyo objetivo era procurar la superación del conflicto, lograr que se levantara la huelga de profesores que se venía desarrollando en las escuelas y liceos de Santiago convocada por la Asociación de Profesores de Santiago (APS), cuya principal demanda era la implantación de un estatuto y escalafón del docente dominicano.

Cuando se publicó la noticia del acuerdo SEEBAC-ADP, el Presidente Balaguer destituyó al Secretario Jaime Manuel Fernández y lo reemplazó por la doctora Altagracia Bautista de Suárez, una mujer del ala más conservadora del Partido Reformista y de la derecha dominicana.

El  21  de noviembre de 1972 la doctora Bautista de Suárez  anunció que el escalafón magisterial: “Será empezado a aplicar a partir del  próximo año” , “En tal sentido la Dra. Altagracia Bautista de Suárez consideró que ya no existen  razones para mantener la huelga decretada  hacen 11 días por los profesores de la enseñanza primaria de Santiago”, “La funcionaria dijo ayer que el proyecto de escalafón magisterial está prácticamente terminado y entrará en vigencia en forma escalonada en 1973; pero aclaró que los maestros titulares de la educación primaria serán los primeros beneficiarios” (Listín Diario, 21  de noviembre de 1972).

Sin embargo, la huelga continuó bajo la misma demanda de que se dispusiera la implantación del estatuto y escalafón del docente dominicano. El 6 de diciembre de ese año 1972, el Presidente Balaguer pronunció un discurso radial y televisivo en el cual utilizó epítetos para calificar a los maestros: “esos maestros son  aves de paso a los cuales les atrae el servicio porque les ofrece la oportunidad de procurarse una posición burocrática estable y porque gozan de privilegios”  (Listín Diario, 6 de diciembre de 1972)

A su juicio entre los privilegios que atraen al servicio a personas no calificadas para maestros están: “las largas vacaciones pagadas, las licencias pre y post natal, los asuetos prolongados debido a la descomposición que prevalece en la educación estatal desde que las algazaras y los desórdenes se han hecho dueños de nuestros establecimientos escolares” (Listín Diario, 6 de diciembre de 1972).

En su discurso el presidente anunció que dispondría un escalafón magisterial que entraría en vigor a partir de abril de 1973. En dicha comparecencia dijo que las escuelas quedaban oficialmente cerradas hasta el 7 de enero de 1973 y que los maestros que se acogieran a su medida recibirían el cheque completo del mes de noviembre sin descuentos de los días de huelga “porque habían sido sorprendidos en su buena fe por un grupo de agitadores que se hallan dedicados a conspirar contra la estabilidad del Estado”. (Listín Diario, 6 de diciembre de 1972).

El primer escalafón magisterial instituido en virtud del decreto No. 3280 empezaría a partir del 1 de abril de 1973. En este Estatuto se instituyó un aumento de un 10 % para los profesores del nivel primario, un salario de 135 pesos mensuales para los profesores de la zona rural con título docente y un 10 % para los profesores del nivel secundario que tuviesen título docente.

El 31 de julio de 1978 se promulgó la Ley 874-78 que establecía el Escalafón Magisterial. Dice el artículo 3 de esta Ley que: “La docencia es una carrera profesional ejercida por profesionales de  la educación”.

El artículo 4 dice que: “Son profesionales de la docencia, quienes acrediten haber cursado estudios y obtenido el título correspondiente en una institución debidamente reconocida por el Estado Dominicano.

El artículo 15 de esa Ley dice que: “Escalafón es el régimen legal que determina la clasificación por categorías y especialidades de los docentes, de acuerdo con las calidades exigibles a los mismos, las condiciones del ejercicio docente y los requisitos para la promoción personal.

En agosto de 1978 se produjo un importante cambio del gobierno y del partido de gobierno en el país y a pesar de las cálidas relaciones que existían entre el presidente Guzmán y la ADP y que la mayoría de los profesores simpatizaban con el PRD, el sindicato se mantuvo independiente y asumió con gallardía la lucha por los mejores intereses de la Patria y de la Educación. La huelga de mayor contundencia que ha realizado la ADP, no la más larga, se produjo en noviembre de 1980, cuando el sindicato tuvo que enfrentar las pretensiones del ministro de Educación Ing. Porrello Reynoso, quien artículo un discurso de odio y de falsas imputaciones, y quiso presentar a la ADP como la responsable de la baja calidad de la educación.

Porrello fracasó en su empeño de destruir a la ADP. Nuestro sindicato sobrevivió a sus planes macabros, luchó y triunfó frente a Porrello, frente a Pedro Caonabo Pichardo y triunfará sin duda alguna frente a las pretensiones del señor Andrés Navarro, porque su plan no es nuevo, fue diseñado por los mismos sectores que siempre han combatido al sindicato magisterial.

Son los sectores que pretenden sacar provecho empresarial del 4 % que con firmeza la comunidad educativa conquistó en sucesivas luchas que lograron afianzarse en el Título V de La Ley 66-97 que trata del financiamiento de la educación  y ahí es que se consagra asignar el  20 %  del Presupuesto Nacional o el 4 % del Producto Bruto Interno para financiar  la educación.  Mientras esos sectores articulan planes para adueñarse de esos recursos, los maestros ahorran de sus salarios los fondos que hicieron posible la constitución de una ADP poderosa, de una gran empresa cooperativa, de un abarcador plan médico y de un impresionante instituto de seguridad social de los maestros y maestras dominicanos.

Nos odian y nos quieren destruir y han encontrado en la vanidad del ministro y en sus pretensiones presidenciales, terreno fértil para inculcar el mismo prejuicio que una vez inocularon en Porrello. Ambos, uno tres décadas atrás, otro en este tiempo moderno cabalgan el postro del anti sindicalismo, alegando supuestas misiones redentoras se lanzaron contra la ADP, con el cuchillo cruel de la traición, sin meditar en el hecho de que la ADP, no es un proyecto personal, tampoco es el comité de base de un partido político, mucho menos es la criada sumisa de un departamento oficial.

La ADP es la gloriosa institución sindical de los docentes dominicanos, que a fuerza de lucha, sacrificio, amor y unidad ha logrado  echar raíces en los corazones de todos los actores de la comunidad educativa.

Que lucha no solo por el salario de sus afiliados, sino por la educación de los niños, niñas y adolescentes, que procura en bien común para la sociedad, que lucha por una educación de calidad y excelencia para la nación dominicana, que quiere progreso, democracia y libertad y que junto a su pueblo seguirá luchando por el progreso y el bienestar del pueblo  dominicano.

La ADP como toda entidad formada por humanos,  ha cometido errores,  frente a estos hemos asumido la actitud de  la autocrítica , pero nunca cometeremos el error de traicionar y abandonar a nuestros hermanos que laboran en el sistema educativo dominicano, todos los trabajadores de la educación formamos una misma familia, desde  los conserjes hasta los doctores en educación, pasando por los maestros y maestras del salón de clase, los directores, de centros escolares, los técnicos, los directores de distritos y regiones, los profesores públicos y privados, los del nivel primario, el nivel secundario, de las escuelas técnicas vocacionales y profesionales y de las universidades somos una sola familia unidos por la cadena cruel de  la dependencia y de la explotación.

En este cuarenta y ochoavo aniversario la ADP reafirma su compromiso de luchar por la profesionalización de la carrera docente, por la vigencia del Estatuto y Escalafón del docente dominicano, por el respeto a la ley y a la constitución de la republica.

Seguiremos luchando por la eliminación de las peores formas del trabajo infantil, contra la discriminación racial, por la equidad de género, por el respeto a la libertad sindical y por la implantación de un salario decente para los trabajadores y trabajadoras.

Ese es el compromiso que proclamamos, seguir luchando para fortalecer la ADP, para mantener en lo alto su bandera clasista y para que nunca jamás un señor ministro como sucedió con el señor Porrello o como pretende el señor Navarro, se crean dueños de la escuela dominicana, dueños del sueño de miles de educadores y millones de estudiantes que sueñan con ser libres, con vivir en un país liberado de la pobreza, de la delincuencia, de la corrupción, de la impunidad y de la exclusión.

Los adepeistas conocemos el camino de la dignidad.

Sabemos que la felicidad se conquista con lucha y con sacrifico y que al mirar los héroes de todas estas luchas nos sentimos obligados y felices de rendir reverencia a los maestros de siempre, a Duarte, a Ercilia Pepín, a Gabriela Mistral, a Hostos, a Salomé Ureña de Henríquez, a la señorita Gómez, a Eladio De Peña De la Rosa, a Wilson José del Orbe y a la maestra que se suicidó porque le bloquearon el sueldo (poner el nombre).

Aunque igual que ayer persisten hoy los malos ejemplos de los verdugos y de los traidores, en este nuevo aniversario le decimos a todos que no pasarán.

Que la ADP seguirá firme en la defensa de los derechos de los maestros y maestras y que nuestro estandarte de justicia y de redención seguirá flotando majestuoso en el firmamento de la patria de Duarte, Sánchez, Mella y Luperón.

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