Parece que volvimos a las dictaduras

Parece que volvimos a las dictaduras

El gobierno se ha inventado centenares de mentiras para desviar la atención de un pueblo que no se distrae en lo inoportuno y se mantiene como un guardián sigiloso sin descuidar sus bienes, a pesar de la maraña confusa que nos imponen a través de la gravitar inversión proveniente de la administración pública mientras el olvido se apodera de las instituciones de servicios que hoy día son catapultadas por la crisis.

Un registro histórico que no podría quedar en el olvido son las declaraciones constante ofrecidas con caracteres fuera de contexto y con fines burlesco por el administrativo de la presidencia, José Ramón Peralta, al decir “quien hace la cosa mal hecha tiene que pagar, no importa quien sea”, para solo destacar una de sus impermeables mentiras, pero resulta que la mayoría están temidos y ninguno son cuestionados por la justicia.

Cuando se toca el instrumento y no se ejecutan las notas para descifrar el tono de la canción, indudablemente se produce una distorsión auditiva. Sin dudas ni equívocos, el recurso comunicacional preparado por el gobierno peledeista para enfrentar las secuelas de críticas por actos de corrupción no le ha dado resultado por encima de los millones invertidos para callar la verdad y promover las mentiras.

Verdades que causan dolencias y desesperación ante un gobierno apoderado de ministros que para justificar la corrupción y el desparpajo en las instituciones planifican asesinatos contra personas que defienden el patrimonio público, principalmente contra periodistas y representantes de organizaciones que propugnan por el manejo transparente del estado.

Parecería que estamos volviendo a vivir en las dictaduras de Rafael Leónidas Trujillo Molina y los doce años de Joaquín Balaguer, donde todos aquellos que se pronunciaban contra esos regímenes eran secuestrados y posteriormente desaparecidos a través de actos burdos y planificados por los anteriores gobernantes, pero ejecutados por subalternos de los cuerpos militares.

Quienes tenemos la virtud para decir la verdad no podemos sentir temor, pero sí mantenernos a la expectativa y protegernos de los planes macabros que se aposentan en el gobierno para callar las voz de aquellos que no tienen voces, o que quizás la tienen y no se atreven a expresarse por temor a ser ejecutados inmisericordemente.

El panorama que vivimos es el reflejo de una dictadura populista financiada por el estado a través del gobierno para confundir y hacer creer que todo marcha a la perfección.

El temor del gobierno ante las verdades de la prensa tiene su origen  en sus aspiraciones reeleccionista de cara al proceso electoral del 2020. Las amenazas contra periodistas son de mayor cuantía y el pronóstico posesivo de esta cruda realidad que atenta contra las libertades públicas se incrementa según pasa el tiempo.

Una manzana podrida dirige su néctar infectado a las demás y finalmente resulta que todas son lanzadas al basurero. Lo mismo está pasando con el gobierno de Danilo Medina. No quiso reciclar la basura para sacar la manzana podrida y resulta que todas han sido lanzada al vertedero.

El autor es periodista reside en Estados Unidos

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Deja un comentario

Asegúrese de introducir toda la información requerida, indicada por un asterisco (*). No se permite código HTML.

volver arriba

Secciones

Noticias Regionales

Nosotros

Síguenos