A propósito del Colonial Fest

La primera edición del "Santo Domingo Colonial Fest" convocó a una gran cantidad de público, sobre todo nativo. Este evento fue auspiciado por el Ministerio de Turismo, Ministerio de Cultura, el Grupo SanSoucí, el Ayuntamiento del Distrito Nacional y el Cluster Turístico de Santo Domingo.

Para ser una primera entrega podríamos decir que estuvo bien.

Un ensayo de lo que podría convertirse en una próxima edición, un verdadero festín cultural. Expresión auténtica del rostro de la dominicanidad y un atractivo para agregar valor al producto turístico cultural en que deseamos se constituya la ciudad de Santo Domingo, la primada de América.

Es indudable que la Zona Colonial no recibió la cantidad de turistas que se pronosticó que llegarían al festival desde Bávaro, Punta Cana a bordo de autobuses; pero los habitantes del Gran Santo Domingo, los que se enteraron del festival y los vecinos de la zona colonial, así como una cantidad de turistas disfrutaron del acontecimiento  artístico que se inició el viernes en el Parque Colón, expandiéndose por distintos escenarios en la Ciudad Colonial, aprovechando sus monumentos históricos y sus maravillosos espacios, parques y plazas.

El Colonial Fest (Festival Colonial) con el tiempo, y cuando alcance su madurez, podría convertirse en uno de los eventos más atractivos del Caribe y toda América, porque aquí, fue donde empezó todo y donde todo confluye.

En la actividad se presentaron diferentes agrupaciones artísticas, grupos de teatros escenificandode acontecimientos históricos vestidos de la época,

En la calle Hostos, se instaló un mercado artesanal, que en conjunto, con el de casa de teatro y otro que se monto en la plaza España, formaron una circuito de artesanía dominicana.

Las calles cerradas permitían que los bares salieran a las calles con sus ofertas artísticas y de entretenimiento musical, permitiendo que el público se sume a bailar en la calle.

Dentro del festival se habilitó una ruta gastronómica que incluía la visita a varios de los restaurantes de la zona; además de que todos los museos estuvieron abiertos al público de manera gratuita.

Es evidente que los que más disfrutaron de todos estos atractivos fueron los nacionales que se dieron cita allí acompañados de la familia, demostrando con esto la necesidad de que este tipo de eventos se realicen más a menudo en la ciudad de Santo Domingo, un lugar con pocos atractivos para los lugareños.

La afluencia de turistas se mantuvo dentro de lo normal por la cantidadad de visitantes que se desplaza por la zona colonial.

El Festival Colonial debe convertirse en un verdadero exponente de la cultura dominicana, sin la timidez que caracteriza a los organizadores de este tipo de eventos, que en primer lugar le temen a las raíces negras que identifican el caudal de nuestra cultura.

El evento quedo descolorido, le faltó gracia, la expresión cultural dominicana no estuvo representada con la fuerza características de las manifestaciones artísticas que nos representa.

El eco del tambor no se escuchó, cuando debió resonar en cada esquina. Villa mella debió bajar en crecida a tomar las calles de la zona, Los Congós y la Cofradía del Espíritu Santo brillaron por su ausencia; Por el sur, desde San Cristóbal fluyendo como cascada rítmica, debió entrar un rio de palos y salves a exorcizar los demonios de la apatía que esta carcomiendo las paredes históricas de la Ciudad Colonial.

La bachata, tan popular en el mundo, no se sintió en la Zona Colonial, cuando debió echar raíces en cada callejón profanando el monasterio de la hipocresía y hacer que la cintura de los turistas se retorcieran de gusto al ritmo de su guitarra llorosa; mientras que el merengue típico, debió derramar en cada rincón de la ciudad de Ovando, los quejidos de acordeón, espantando con repiques de tambora, el fantasma de la colonización.

El Festival dejó en evidencia, entre otras cosas, la falta de atención que tiene la Ciudad Colonial por parte de las autoridades municipales, con una ciudad como la que tenemos es imposible desarrollar el turismo.

Con la oscuridad de las calles, el deterioro de las aceras y el cúmulo de basura en los rincones, con los zafacones desbordados, desestimulamos las intenciones de un espectáculo que pudo ser mas atractivo, porque el esfuerzo es loable y hay que alentarlo.

Felicitamos de corazón a los organizadores por atreverse a llevar a cabo esta iniciativa, que con el concurso de todos los actores, funcionarios públicos, empresarios y activistas culturales pudieron demostrar que "Santo Domingo Colonial Fest"  puede convertirse en una de las manifestaciones más emblemáticas de la región del Caribe si se aborda sin tapujos, ni prejuicios de clases.

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