La crisis de hoy en los estilos de ocio de los dominicanos | 4 de 6
- Escrito por Luis Alberto Rodríguez Santos
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- Publicado en Opinión
Reflexión sobre el propósito del ocio en la transformación social en un mundo de “IAs”.
El ocio, a menudo señalado como origen de vicios e incluso asociado al simple disfrute de “no hacer nada”, suele verse como algo negativo o improductivo. Sin embargo, esta visión parte de la idea errónea de que las personas carecen de propósito cuando descansan o dedican tiempo al esparcimiento y la recreación. Somos seres orientados hacia la búsqueda del sentido de la vida (IKIGAI), aunque no todas las personas logran identificarlo o apreciarlo de igual manera, debido a diferentes niveles de conciencia, educación y autoconocimiento.
Lo valioso es que, si aprendemos a mirar nuestra realidad con espíritu crítico, reconociendo nuestras limitaciones y apostando por el desarrollo personal, el ocio puede convertirse en una poderosa herramienta de transformación. A diferencia del negocio, que muchas veces limita su alcance al ámbito administrativo y a la producción de bienes y servicios, el ocio bien entendido promueve el crecimiento humano, especialmente cuando se orienta al bienestar colectivo.
Pocas personas se detienen a reflexionar que el ocio, lejos de ser un enemigo, puede ser la vía más revolucionaria para el desarrollo interior y social, siempre que se utilice con sentido y en beneficio propio y de otras personas. Filósofos como Platón, Sócrates, Santo Tomás de Aquino y pensadores estoicos han coincidido en que aprovechar el tiempo libre combinando diversión, descanso y desarrollo personal o social generanmicrocambios capaces de transformar entornos y comunidades. Vivimos en un constante ir y venir entre el otium y el negotium. En ese movimiento aparecen crisis, duelos y aprendizajes, que nos permiten crecer y resignificar nuestra existencia. En la interacción entre ocio y negocio se encuentra, en gran medidael bienestar y la felicidad, conceptos ampliamente estudiado y definido de múltiples maneras.
Diversos estudios realizados por la Universidad de Harvard, la Universidad de Oxford, la Asociación Mundial del Ocio y la Recreación (WLRO World Leisure and Recreation Asociation), el Instituto de Estudios de Ocio de la Universidad de Deusto y el Observatorio del Ocio en la Sociedad Dominicana coinciden en que la felicidad está relacionada con las buenas prácticas del ocio significativo. Un concepto que se refiere al tiempo libre que las personas dedican a actividades que le resultan placenteras, gratificantes y que le permiten desarrollarse personal o socialmente. A diferencia del simple descanso o entretenimiento, el ocio significativo implica una participación voluntaria en experiencias que tienen un propósito o valor intrínseco para el individuo, como lo es el cultivar hábitos que promuevan el bienestar integral en pro de lograr felicidad a través de la construcción derelaciones saludables, cuidado personal y un sentido de propósito, no a través de posesiones materiales o logros profesionales. En el contexto dominicano, ejemplos emblemáticos de ocio son compartir en plazas públicas, jugar dominó en los parques, disfrutar de la música en festivales populares o practicar deportes como el béisbol. Estas prácticas contribuyen de manera fundamental a la cohesión social y al bienestar emocional. De hecho, el Informe Mundial de la Felicidad 2023, sitúa a la República Dominicana entre los países latinoamericanos con mayores índices de felicidad. Lo que sugiere, que el ocio practicado de manera creativa e individual y a nivel colectivo impacta positivamente en la calidad de vida.
Instituciones de educación superior como el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) y la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) han promovido investigaciones interdisciplinarias sobre ocio, creatividad y bienestar, contribuyendo a una mejor comprensión de la relación entre cultura, tiempo libre y felicidad en el Caribe. Por ello, dedicar tiempo y recursos al ocio debería ser una prioridad, especialmente ahora que la tecnología está transformando el mundo laboral, sustituyendo trabajos tradicionales y creando nuevas necesidades. Universidades como APEC, UNIBE, PUCMM, UNPHU, ISFODOSU y otras instituciones de estudios superiores, así como otras dependencias del Estado dominicano dedican recursos para ofrecer carreras sobre artes, deportes y recreación, esas que permiten el desarrollo de competencias blanda esenciales para el desarrollo integral de las personas.
En cuanto al impacto de la tecnología y el crecimiento de los administradores de la información no razonada (IA, InformationAdministrator), es cierto que aún no se conocen con exactitud los niveles de pérdida de empleos, pero se prevé que la inteligencia artificial reemplazará muchos puestos repetitivos y administrativos. Frente a este desafío, es fundamental que los responsables políticos anticipen estrategias para afrontar la crisis laboral que ya comienza a manifestarse. No obstante, junto a la desaparición de algunos empleos, surgirán nuevas oportunidades en áreas de tecnología blanda: creatividad, arte, cultura y gestión de actividades vinculadas a las cinco dimensiones del ocio valioso. Estos puestos de trabajos necesitan personas capaces de pensar, crear y conectar, para facilitar experiencias festivas, lúdicas, medioambientales y solidarias, donde el ocio y el negocio puedan convivir, sin sacrificar los momentos de felicidad y creación de bienestar. Así, aunque algunos trabajos desaparecerán, otros emergerán, sobre todo en aquellos ámbitos donde el contacto humano, la imaginación y el talento son imprescindibles para gestionar la felicidad colectiva. Precisamente por eso, “no hacer nada con propósito” adquiere mayor relevancia en la actualidad, en un contexto donde la llamada Economía Naranja apuesta por el crecimiento humano a partir del desarrollo de los recursos culturales y creativos, esos que se crean desde las Industrias de Ocio.
Continua en la próxima entrega 5 de 6…





