Es tiempo de gobernar: mujeres militares listas para servir desde el Estado
- Escrito por Coronel C. B. Prof. Jorge Reyes
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Es tiempo de gobernar: mujeres militares listas para servir desde el Estado.
En un país donde la vocación de servicio, la disciplina y la capacidad operativa son pilares del desarrollo institucional, las mujeres militares han demostrado que están preparadas para asumir responsabilidades más allá del uniforme. Sin embargo, su presencia en el tren gubernamental sigue siendo limitada, a pesar de sus méritos acumulados en escenarios de emergencia, formación táctica y liderazgo operativo.
Mientras en República Dominicana se debate la inclusión de mujeres en cargos civiles de alto nivel, el mundo ofrece ejemplos contundentes:
• En Estados Unidos, Ann E. Dunwoody fue la primera mujer en alcanzar el rango de general de cuatro estrellas, y Laura Richardson dirige el Comando Sur, con responsabilidad sobre América Latina y el Caribe.
• En Israel, Orna Barbivai pasó de ser general de división a ocupar el cargo de ministra de Economía, demostrando que la transición del ámbito militar al político es legítima y estratégica.
• En Dinamarca, el servicio militar obligatorio para mujeres fue aprobado en 2025, reconociendo su rol esencial en la defensa nacional.
• En Suecia y Noruega, las mujeres acceden a roles de combate y liderazgo, integrando estructuras militares con equidad y visión táctica.
Estos casos evidencian que el liderazgo femenino en estructuras militares no solo es posible, sino necesario. Las mujeres militares poseen formación rigurosa, experiencia en gestión de crisis, capacidad de mando y sensibilidad social. ¿Por qué entonces siguen siendo invisibles en los gabinetes, direcciones y ministerios dominicanos?
Integrarlas al tren gubernamental no es una concesión, es una evolución democrática. Es reconocer que el mérito, la trayectoria y la vocación de servicio no tienen género. Es fortalecer el aparato estatal con perfiles que conocen el terreno, entienden la urgencia y han demostrado lealtad institucional.
La deuda no es solo con ellas, sino con el país. Porque cada mujer militar que permanece fuera de los espacios de decisión es una oportunidad perdida para construir un Estado más justo, más preparado y más representativo.





