La universidad haitiana frente a la sentencia 168/13 del TC

Limonade es una comunidad del Norte de Haití puesta recientemente en la palestra pública por la donación dominicana del campus universitario Henri Christophe en el marco de la reconstrucción tras el terremoto de 2010. La Fundacion Zile inició allí el año pasado su programa conmemorativo del bicentenario del natalicio de Juan Pablo Duarte.

Lo que mucha gente en República Dominicana no sabe es que ese campus es el único lugar en el territorio haitiano, fuera de la embajada y los consulados, donde la bandera dominicana ondea todos los días al lado de la bandera haitiana.

Como consecuencia de la sentencia 168/13 un grupo de estudiantes solicitó ver al director del campus para "exigir" que la bandera dominicana no fuera izada como forma de protestar en contra de esa inicua decisión de desnacionalización de miles de dominicanos.

Naturalmente, tan descabellada idea fue enérgicamente rechazada por el profesor Jean Marie Theodat, uno de los intelectuales haitianos más activos en el repudio a la sentencia. Y aprovechó la ocasión  para dar a los fogosos jóvenes universitarios una "cátedra" sobre la historia de la bandera dominicana y la importancia que tiene para los haitianos por ser  el símbolo más representativo de nuestra nación hermana y vecina más cercana.

Lo descrito arriba es una de las diversas repercusiones de la sentencia del Tribunal Constitucional en el lado occidental de la isla. Otras, han sido protagonizadas por los grupos de derechos humanos y demás entidades de la sociedad civil, incluso, a  través de encuentros binacionales.

Más, un hecho sin precedente es la creación del "Colectivo 4 de diciembre", que reagrupa entre otros a comerciantes, empresarios, comunicadores, juristas e intelectuales, cuyo propósito común es el boicot de los productos dominicanos. La campaña se impulsa de manera intensiva a través de los medios de comunicación y con banderolas en las calles.

Es en ese contexto que, asumiendo su rol de promotor y facilitador de reflexiones académicas sobre temas de la agenda nacional, la Universidad Estatal Haitiana (UEH) realizó un simposio para analizar más profundamente la situación creada por la sentencia.

De los de debates se probó que Haití se siente concernida por las razones siguientes: 1) la interpretación dada por el TC dominicano al jus sanguini previsto en la Constitución haitiana; 2) por ser limítrofe con un país que pueda tener una situación masiva de apatridia; 3) porque las personas afectadas son en su gran mayoría de ascendencia haitiana; 4) por tener un órgano estatal que se ocupa de las relaciones con la diáspora; 5) por ser un país miembro de la comunidad internacional; y, 6) por su tradición histórica de solidaridad internacional.

A seis meses de la sentencia se constata lo siguiente:

- Una radicalización política de los sectores que han propiciado y apoyan la sentencia 168/13
- La imposibilidad de hacer valer la soberanía nacional en materia de derechos humanos para defender la sentencia
- La irresponsabilidad de un Estado que penaliza a sus ciudadanos por supuestas irregularidades, de las cuales son parte sus propios representantes en la emisión de actas de nacimiento
- La necesidad para el Poder Ejecutivo de buscar la fórmula adecuada para resolver el grave problema creado por la sentencia
- El fortalecimiento de la lucha local e internacional en contra de la sentencia, lo cual afecta la imagen de República Dominicana
- Una posible condena a República Dominicana en la Corte Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH) advertida por las magistradas disidentes
-  Las contradicciones del dialogo bilateral

Más allá de la sentencia la universidad plantea una redefinición de las relaciones haitiano dominicanas.

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