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¿Cooperación real o turismo municipal? El fracaso de los convenios internacionales en Baní

Félix Peguero Félix Peguero

 Baní, a lo largo de su historia, ha suscrito hermanamientos con ciudades de diferentes países. Reconocemos la vocación internacionalista de quienes han propiciado esos acuerdos. Sin embargo, cuando pasamos balance, los resultados han sido pírricos, quedando como recuerdos los viajes realizados por alcaldes y regidores, como si el fundamento jurídico de un hermanamiento fuera el ocio y la diversión de autoridades y funcionarios municipales. Desde mi experiencia en materia municipalista Baní ha suscrito convenios de hermanamiento con la ciudad de Bayamo, Cuba; con Guaynabo, Puerto Rico, con Heredia, Costa Rica; con Buffalo, USA, y quien sabe con cuantas ciudades más. Sin embargo, ningún alcalde ha tenido en la agenda dar seguimiento a los convenios de cooperación internacional que han sido suscrito porque no han entendido que son una oportunidad valiosa para alcanzar varios objetivos, como:

 

Fomentar el intercambio de experiencias, tradiciones y costumbres entre las comunidades de ambas ciudades, promoviendo la comprensión y el respeto mutuo, estableciendo relaciones comerciales y de cooperación económica, impulsando el crecimiento y la diversificación de las economías locales. Sobre todo, con el auge de la comercialización del mango banilejo.

Los que han pasado por el ayuntamiento de Baní no han sido capaces de abrir puertas a estudiantes, profesores y profesionales, promoviendo la formación y el intercambio de conocimientos. Como tampoco han observado que con esos hermanamientos podemos atraer inversionistas extranjeros en condiciones de desarrollar proyectos ecoturísticos que beneficien a las comunidades y promuevan la conservación del patrimonio cultural y natural.

Un convenio de esa naturaleza también abre la posibilidad de compartir experiencias y mejores prácticas en la gestión de recursos naturales y la protección del medio ambiente.

Yo, Félix Peguero, tengo la experiencia en la elaboración de esos convenios de hermanamiento, aunque nunca llegué a visitar las ciudades hermanadas con la nuestra, porque sencillamente fui excluido de las comisiones creadas para visitarlas, por los alcaldes a los que serví. Pero tengo la visión, los conocimientos y la disposición de conducir a Baní por las sendas del desarrollo.

Por, tanto, me propongo establecer un programa de intercambio de estudiantes y profesores, desarrollar un proyecto de cooperación en materia de salud o educación, crear una escuela de artesanía y organizar eventos culturales, deportivos y artísticos para realizar intercambios.

Un convenio de hermanamiento no es un acuerdo cualquiera, es una oportunidad que se presenta para promover la amistad entre los pueblos. ¡Yo puedo hacerlo, se hacerlo y voy a hacerlo!

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